EL TIEMPO

Durante siglos las personas no concebían su existencia ni la del mundo sin La Iglesia; simplemente era impensable. La Iglesia dominaba todos los aspectos de la vida: Las leyes, la economía, la salud, y por supuesto, quién gobernaba. Ostentaban saber qué era lo correcto para cada ocasión y exigían a los demás hacer las cosas de ese modo. Pero poco a poco la gente se fue dando cuenta de que La Iglesia vivía en una opulencia que no era la bondad que predicaba, a costa de la pobreza de sus feligreses. Que tenía tratos sucios, se quedaba con las mejores tierras, y que en vez de legislar y gobernar para su pueblo, lo hacía para sí, para beneficiarse. Tomó siglos de engaños, pero finalmente los pueblos vieron con claridad que era un sistema creado para que una clase dominante se beneficiara de otra, y el miedo, la mentira, y las promesas de una vida mejor eran las herramientas usadas para tal propósito. Ante la innegable verdad la inmensa mayoría de las personas se apartaron de ella, a tal grado, que hoy en día nadie concebiría que La Iglesia decidiera la jornada laboral, o el sueldo mínimo. Sería un disparate; simplemente impensable. Igual cosa ocurrirá con el sistema político actual.

https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2018/07/18/diputados-critican-a-experto-invitado-por-asistir-al-congreso-sin-chaqueta-ni-corbata.shtml