DEGENERACIÓN







La gente miente.
Roba. Engaña. Contamina.
A veces ama; a veces, descontroladamente.
Salvajemente.
Inventa reglas, leyes, preceptos, normas, incisos, artículos.
Quieren alcanzar la perfección. Torpemente quieren alcanzar la perfección.
Calzan pieles perfectas; pretenden mantener la juventud. Le temen a la muerte, y aún así, no la respetan. Calzan pieles de animales. Los comen; no, devoran. Carroñeros por excelencia. Más que el buitre, o que la hiena. Sin colmillos, ni garras; nada más su deseo.

Matan.

Odian.

Orgullos monstruosos se gestan en sus ojos, en sus bocas. No hay prójimo, ni semejante. No; sólo orgullo.

Rompen; a otros.
¿Has roto a otro?
Somos parte de la degeneración.
Entonces ya somos parte.
Una soberbia nunca antes vista
en presidentes, diputados, sacerdotes, ministros, militares, sanadores, religiones, políticos, padres, hijos, y otros. Muchos más.

Toda plataforma es usada como válida para proclamar paz, equilibrio, y buenos deseos.
Pero es mentira. Todos lo saben. Pero nadie lo dice. Nadie lo contradice. Nadie; porque todos mienten.

Lentamente se acaba el aire, el agua, la comida, el sol.
Me equivoco; no, no lentamente. Pero nadie quiere notarlo.
Todos se quedan estáticos. Nos quedamos estáticos. Nadie se levanta de entre la basura, del agua contaminada, o del aire gris. Nadie se atreve.

Dados por entero a la degeneración,
sin poder frenar sus deseos de romper.
Se acostumbran a su nueva vida,
y la palabra sofisticado reemplaza a error.
No queda mucho de dónde elegir.
Porque nadie la detiene. Nadie detiene la Degeneración.

2 comentarios:

Karutesu dijo...

... La foto tá muy fuerte...

'A-DHÁM dijo...

Sí. Busqué contrastes, y sí que los encontré. Ambas fotos representan La Degeneración de que somos presa.