No te quiero en el cielo.

Cada noche dejo mi ventana abierta, por si vuelves.
Ni siquiera pude despedirme.
Amabas tanto la vida,
y ya no estás aquí para disfrutarla.
No le temo al llanto,
sino al ruido vacío que emiten los momentos,
cuando busco tus manos y en su lugar encuentro soledad. Tanta soledad…
Y cuando la luz del día palidece,
el fantasma de tu partida se tiende a mi lado.
A veces creo que eres tú,
y tiendo mis brazos a la nada; vuelvo a perderte.
“¡No te vayas! ¡No me dejes!” grito en vano.
Tus pasos ya se han ido, y mi corazón no quiere entender…

Intento hablar de tus caminos,
o escribir de tus recuerdos.
¡Quiero gritar y elevar mi voz hasta alcanzarte!
Cruzar mis brazos en tu espalda sólo una vez más.
Oír tu risa,
volver a escuchar tus pasos en la mañana, invitándome a vivir…

¡¿Es que nadie entiende?!
¡No te quiero en el cielo, sino en nuestro hogar!
¡No te quiero con Dios sino aquí, conmigo!
Te necesito tanto…
¡De qué sirve todo mi amor si no puedo regresarte!
A veces sueño que me tiendes la mano,
y no importa cuánto me esfuerce,
no puedo alcanzarte.

Desearía haber dicho tantas cosas
antes de que tus oídos no me escucharan más,
antes de que mis ojos no te vieran más…

Cada noche dejo mi ventana abierta, por si vuelves.
.

4 comentarios:

Hector dijo...

Mis saludos amigazo!

He quedado sorprendido gratamente con sus escritos.

Un abrazo
Tito

'A-DHÁM dijo...

Tito, muchas gracias por valorar mi trabajo, y por tu comentario. Un gusto tenerte por aquí, y muy bueno tu myspace también, www.myspace.com/titocastro1

Zeny dijo...

Este pensamiento a encerrado todo lo que he querido decir por mucho tiempo. Así es como sentimos cuando algo muy querido se nos a ido.

'A-DHÁM dijo...

Muchas gracias por tu comentario Zeny. Sí, a veces un escrito o una canción interpretan aquello que, especialmente en circunstancias tan tristes como la muerte, no es posible expresar porque la tristeza apaga la voz.-