Insomnio de un ser humano

Ya tengo 21 años de estar vivo, y no quiero que el tiempo continúe su avance. Las agujas del reloj resuenan en mi cabeza; quieren volverme loco. Su espantoso sonido “tic-tac”, “tic-tac” ha reemplazado la voz dulce de mi abuela, cantando algunas palabras hermosas para hacerme dormir sobre su pecho. Saben de qué hablo. Quienes han dejado sólo en recuerdos su dulce y fragante niñez saben bien de qué hablo: El temor, la soledad… De pie frente a un largo puente llamado vida nos tiemblan las piernas, y a cada paso por él se nos arruga un poco más el alma y la piel.

La belleza, la destreza y la frescura de la juventud son un soplo. Duran lo que tarda una mano en arrancar una flor. Para cuando hemos aprendido a valorarla y a aprovecharla, ya se ha ido lejos, dejándonos en la boca el sabor amargo de su partida. Entonces también decimos adiós a nuestra entereza para perseguir los sueños; sueños que ahora son reemplazados por largas filas en la mañana temprano, buscando a algún desconocido de corbata que nos diga cuánto vale, mensualmente, nuestra dignidad. Como Adán y Eva, empezamos a abrir los ojos: Estamos desnudos, y no hay siquiera un retazo de felicidad para cubrirnos del frío que da mirar una miserable realidad, reflejada todos los días a las nueve de la noche tras la pantalla del televisor, o las 24 horas del día, al otro lado de nuestra ventana. Al menos Adán y Eva tenían a Dios… “¡Eso es!” pensamos. “¡Busquemos a Dios!”. Pero Dios no tiene una oficina donde enviar reclamos. No le interesa si vestimos elegantemente para ir a verlo. Entonces nos preguntamos si algo de lo que hacemos en verdad a Dios le interesa. En eso estamos, cuando la vida nos muestra la última de sus sorpresas: La Muerte. Una llamada telefónica o la voz temblorosa de algún amigo nos comunican que uno de nuestros pocos motivos para sonreír por las mañanas se ha ido para siempre; que no volveremos a verle, o escucharle. Y que nunca más su abrazo se cruzará con el nuestro… Cuando nos hacemos concientes de la situación, el cielo parece caer sobre nuestros hombros. El tonto de turno nos dice: “No llores”, mientras algún pequeño nos hala la ropa y pregunta: “¿Por qué murió? ¿Porque Diosito es malo?”. Sin tener la respuesta a tan sencilla pregunta se nos encienden los ojos contra el cielo, y le gritamos a Dios en la cara que es injusto, que nos ha dejado solos… Pero ni con eso Dios se digna a contestar.

Así continúa nuestro deambular por la vida, ahora más entendidos en cuanto a vida y muerte. Hasta que, en una noche cualquiera, nos detenemos y le preguntamos a Dios por qué. Por qué no ha enviado ayuda para detener todas las miserias del mundo. Y en la soledad de nuestra cama se escucha: “Sí mandé ayuda. Te mandé a ti”.

8 comentarios:

Hector dijo...

Muy bueno!!!
I like it so much dear friend!!!

Un abrazo!
Tito

'A-DHÁM dijo...

Gracias por tu comentario Tito. Un honor que pases por aquí. http://www.myspace.com/titocastro1

Anónimo dijo...

muy profundo muy emotivoy que gran terminacion me quede fascinada atonita"para eso t mande a ti"que grande marce y asi es muy,muy cierto te felicito no pierdas nunca la fe en DIOS NI LO CUESTIONES. T K M Y T ADMIRO

Anónimo dijo...

hermoso.... realmente hermoso, nunca dejes de decir lo quieres y lo que sientes con papel y lápiz, pero si es necesario "gritalo"

'A-DHÁM dijo...

Muchas gracias por estos dos últimos comentarios de "Anónimos". Ustedes le dan sentido a cada palabra escrita. Mantengo mi fe, y grito lo que siento. Muchas gracias.

Anónimo dijo...

Unos aveces tiene escamas en los ojos y no ve el detalle de lo que es la vida... de los momentos... Esos momentos que solo se viven una vez...y si lo quieres repetir nunca va a ser lo mismo como la primera vez...Excelente Escrito... Que deja una enseñanza gigante que pocos en este mundo hacen un alto en el camino y analizan esto... Saludos.

'A-DHÁM dijo...

Es cierto, los detalles más sencillos encierran la felicidad. me alegro que te gustara, y muchas gracias por comentar.

Kaiser dijo...

Unos de los mejores escritos, no me canso de leerlo ,da en el clavo en todo lo que dices , sigue adelante amigo.

Cesar D. Kaiser