ADICTO

Ya me lo tenía yo. Nunca quise darlo por hecho, y ahora ya no sé cómo salir de esto.

Raramente, yo fui uno de los que se dio cuenta a tiempo de que no estaba bien. Junto a otros, que también eran conscientes de su adicción, buscamos ayuda en innumerables centros e instituciones que prometían acabar con el problema. Sí; ya sea en “manada” o individualmente, hicimos lo que pudimos. Mentira: Lo hicimos todo. Todo lo que un ser humano en este estado de miseria pudiera hacer por salir. Pero hasta los directores y benefactores de los centros dejaban de lado sus buenas intenciones de ayudar cuando lo probaron. Los consumió a ellos también.

Al andar por cualquier calle, miro a la gente, y me pregunto cuántos de ellos son adictos. Y cuántos más que lo son no toman conciencia de su mal. Me respondo que la paranoia es otro mal que se cuelga de la mente de los dependientes, y sigo caminando.

Hoy me llamó un amigo. Su voz era la de un luchador derrotado. Se abstuvo un mes y medio, y por una discusión con su madre ha vuelto a hacerlo… En su mente, imaginó las sensaciones y placeres que el consumirla entregan, y cómo la realidad amarga se endulza con las alucinaciones que nuestros vendedores crean para nosotros. Alucinaciones que los adictos necesitamos. Pero ya lo sabía. Lo sabía terriblemente. ¡Es que yo lo había intentado una y otra vez, pero fallé siempre! Cuando él me habló de su abstinencia pensé que fracasaría, pero guardé silencio. ¡Me hubiese gustado tanto que lo lograra! Le di todo mi ánimo, y él se largó a volar. Pero la misma sociedad que nos condena por depender de esta droga asquerosa nos crea la gran alucinación de una vida feliz, pero esa vida sólo podemos verla y olerla de cerca evadiendo la verdadera realidad. Y eso sólo se logra consumiendo. De seguro mi amigo volverá a sus frecuentes períodos de lucidez horrenda, donde el mundo pintará para él martillos siniestros que amenazan su cabeza, y sólo podrá aplacarlos con un poco, aunque sea sólo una pizca, de esta sustancia.

A veces deseo que sea invierno; que afuera llueva y haga frío, y yo estar metido en mi cama tibia, como un niño limpio. De alma y sonrisa limpias, y no depender ni salir en busca de esta adicción terrible llamada dinero.

3 comentarios:

cesar dijo...

El nuevo Dios para algunos, el trueque moderno para otros, y todos al parecer pelean por ella, sin ella o con ella , siempre tendras problemas, todos pelean por una rupia diaria para salvar el alma y no caer en la miseria.

'A-DHÁM dijo...

Sí amigo, todos. Gracias por comentar.

Cesar D. Kaiser dijo...

Compramos, vendemos, robamos todo sea por un centavo mas en nuestros bolsillos sin saber que eso no aleja mas de nuestra esencia de seres "humanos", potentísimo escrito un lujo que lo compartas. 5 años