EL BUITRE

Retoza El Buitre, callado,
sobre la rama de un alto árbol:
“Alzas hoy en el mercado;
entre mis garras las descarno”.

Enhiesto El Buitre, vigilante,
ve volar sus adversarios:
“No me importa dónde vayan;
de seguro voy más alto”.

A una culebra llamó “¡Peligro!”,
y la quemó con su mirada.
A una ardilla llamó “Execrable”;
las fronteras son cerradas.
A una trucha llamó “Inestable”;
no era comercializable.
A una tortuga dijo “¡Comunista!”,
¡todo el ‘cash’ hay que quitarle!
A un ratón llamó “terrorista”;
lo engulló sin preguntarle.

Se nos infla un poco El Buitre,
son sus deudas, y la grasa
de sus víctimas que ahora yacen
a montones en su panza.

¡Qué avechucho tan siniestro
incubó colonia inglesa!
Siempre malas intenciones
son corona a su cabeza.

Se mandó construir dos cuernos
que llegaran hasta el cielo
porque, “si fuese necesario,
¡hasta a Dios derribaremos!”.

Pero, ya ves, burda calaña,
has perdido habilidad.
Se multiplican adversarios,
y ya no sabes dónde están;
tal vez ahora, vigilando,
y ni cuenta tú te das.

Es que tú no eres águila
calva y blanca de bondades.
Eres Buitre siembrabalas
en las tierras que quitaste.
Pero ahora han germinado,
y tal cual tú antes mataste,
tu cabeza han apuntado y…
¡BANG…! Lo que sembraste.

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