FÁBULA JUSTA

Reunidos los animales todos

bajo la imponente sombra ausente

de un árbol chamuscado

por el hombre no presente.

“No podemos debatir

si el humano no ha de venir”

dijo el más pequeño

frunciendo el ceño.

“Pues yo creo, señores,

que con mano dura hay que juzgar

a tan cruel especie humana

que ha incendiado nuestro hogar”

dijo el ave albañilera

que razones no espera.

“Y en horrenda princesa a mí

me ha querido convertir”

agregó el sapo Horacio,

con un nombre en este espacio.

Pero el más grande de ellos,

por sabiduría conocido,

rascándose la panza

una idea ha concebido.

“Se hacen llamar amos

aquellos más tiranos,

marcando diferencias

con nosotros, en su ciencia”.

“Y escuché una vez decir

a un humano bondadoso

que a los presentes aquí

ocurriría algo espantoso”.

“Pues es sabido justo

que se ha de devolver

ojo por ojo, diente por diente,

todo mal proceder”.

Y entre los ese día asistentes

a tan particular reunión,

se les ocurrió la solución

al problema que acontece:

Todos juntos a una vez

dieron forma a una oración:

“Si eres justo, oh Señor,

para humanos, extinción”.

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