LA SÚPER EJECUTIVA DÓLAR

 Es ella, la increíble, entusiasta, sonriente, y nunca cansada Súper Ejecutiva Dólar, que ha venido a este lado del mundo a hacer transacciones súper millonarias a bordo de su jet equipado con lo inimaginable de la tecnología militar aeronáutica. En el aeropuerto la esperan perfectamente alineados políticos del país al que visita, y uno que otro disidente de sus negocios; pero ella está demasiado ocupada firmando tratados trascendentales con su lápiz de un millón de dólares como para prestarle atención a estos desadaptados.

Y ante la expectación de todos, su avión arriba al aeropuerto con una hora de retraso; no importa, ella es La Súper Ejecutiva Dólar, y es un placer perdonarle todo, y celebrar sus traspiés. Asoma por la puerta como una estrella de cine, radiante, perfecta y compuesta, saludando a esta bola de admiradores que, ella sabe, le entregarían el mundo entero si ella se los pidiera. Los flashes la rodean como las estrellas hambrientas que pintan las banderitas de la decena de autos de lujo que la esperan abajo, blindados, con soberbios vidrios oscuros que hacen juego con su traje.

Como un Mesías millonario, ella va rodeada de doce asistentes; sólo que a ella nadie la traiciona. Sus anfitriones resisten los impulsos de reverenciar su figura alta y espigada; ella lo sabe, y sonríe feliz de estar sobre sus tacones, que más alta y regia la hacen ver. Saluda fugazmente las cámaras; debe mantener el halo de seriedad y misterio que una súper ejecutiva debe tener.

En su honor están aquí los más importantes académicos, políticos, y empresarios. Todos la reverencian; no lo pueden evitar. Al verla, les tiemblan las piernas, sudan sus manos, y se les seca la garganta. “Un presagio de lo que mis negocios causan” bromea ella, en un perfecto idioma del país al que visita.

Luego de un discurso sobrecogedor, todos la aplauden. “Así debe ser” dice ella en voz baja. “Estoy encantada de estar aquí, pero ahora vamos a los negocios; mi tiempo vale oro señores”. Acaricia las perlas que componen su collar mientras sus víctim… Perdón; mientras sus socios firman documentos; no importa leerlos. Ella es La Súper Ejecutiva Dólar, y sólo dinero a raudales resultan de los pactos con ella. Nada puede salir mal.

Sella la noche con las sabias palabras que a todos les gusta escuchar: “No tengo más intención que fortalecer los lazos de mi gobierno con esta parte del mundo, y a ustedes en eso los consideramos unos aliados estratégicos”. Todos se sienten con el pecho hinchado de ser parte de este gran plan, y aplauden con lágrimas en los ojos. Otra jugada perfecta de La Súper Ejecutiva Dólar.

Antes del amanecer, cuando la gente gobernada duerme, ella aborda su jet privado en medio de estrictas medidas de seguridad, viéndose fenomenal y maravillosa como siempre. Su piel chocolate vuelve a ser lo más codiciado de los flashes. Se despide con su recurrente cálida sonrisa, y se cierran las puertas del avión. Sus doce consejeros platican que han hecho un buen trabajo, sin bajar la guardia, ya que incluso en el aire La Súper Ejecutiva Dólar es codiciada por sus enemigos, que se multiplican como la pobreza. Ella observa desde las alturas el país al que acaba de visitar, llevándose lo mejor de estas tierras. Literalmente.

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