Se debe considerar.- (César D. Kaiser)

Cómo podemos decir que somos hombres sabios,
si un rey trata a los verdaderos sabios como un deporte.
Un cachorro me preguntó si su madre volvería;
“cuando el hombre deje de ser sabio”, le respondí.

Si somos inteligentes para arreglar nuestras vidas,
por qué desarreglamos la vida de los demás.
Un niño me dio un claro jazmín al amanecer;
Yo le di un copihue rojizo al anochecer.

Tus ojos de luz son mi camino cálido hacia el sol
en un mundo lleno de tinieblas frías como la espuma.
Los ángeles son terrenales y están en cada esquina
pidiendo una limosna de amor para sobrevivir.

Por qué somos tan tercos al despertar el alba;
por qué no somos más alegres al finalizar cada día.
Un loro tricahue me dijo “el cielo está perdido ahí arriba”,
“en su afán de escapar del yugo del hombre” le dije.

Nuestra alma aun no encuentra el modo
de liberarse de su propio egoísmo marchito,
“somos seres extraños, en un mundo extraño” me pregunté.
“El mundo es el mismo, nosotros somos los forasteros” me dije.

Tus ojos de luz son mi camino cálido hacia la luna,
en un mundo lleno de tinieblas frías como la espuma.
Los ángeles son terrenales y están en cada esquina
pidiendo una limosna de amor para sobrevivir.

Somos lo que construimos día a día en nuestro corazón.
Simientes que nuestros hijos verán en un futuro cercano.
El sol me dijo al oído que se estaba apagando lentamente,
“la luna estaba triste porque perdió su brillo plateado” le comenté.
Subimos los tres a la cima de la montaña de la nostalgia
y ahí dormimos para siempre en los brazos de nuestra madre.

Autor: Cesar D. Kaiser
Producido : Cielo Revolucionado

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