Algo (César D. Kaiser)

Si el sol se derrite en los bosques de locuras,
quién soy yo para detener al sol.
La misma locura tiene hijos por doquier
y esos hijos bañan el mañana con esperanza.

La luna camina por una esquina sin saber donde ir
y sus lágrimas son delicadas como el cristal.
La luna corre por una vida que no le pertenece,
su sangre es tan fuerte como la de cualquiera.

Las estrellas son sólo los deseos de muchas personas
que perdieron lo que más amaban en este mundo,
pero no saben que en el otro, lo encontrarán de nuevo
y que la muerte nunca fue un obstáculo, sólo una puerta.

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