CONJUNCIÓN

La muchacha de la diminuta falda debía estar escuchando un reggeaton, porque se meneaba provocativa con los audífonos colgados de las orejas. El promotor no le despegaba los ojos, sentado a poca distancia de ella en el suelo de la estación Vicuña Mckenna. La situación continuó por unos segundos, hasta que la voz del altoparlante anuncia: “A partir de este momento, comienza el horario punta”.

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