Érase una vez La Luna (César D. Kaiser)

Aquí estoy otra vez de pie en mi habitación con la ventana abierta, tratando de ver entre todas las estrellas cuál es la más grande y brillante de la galaxia. Para esta tarea traigo todos los implementos necesarios: Compás, telescopio, libreta de anotaciones, un refresco y galletitas para el hambre. Al contemplar por el telescopio el gran espectáculo de la galaxia, diviso un extraño mundo; ¡pero que veo! ¿No es ese el planeta beta-cinco-beta, más conocido como Tierra, donde existían los hombres más felices de la galaxia? Su sociedad basada en la igualdad para todos sus seres hizo de esta una gran civilización. Sus avances en tecnología lograron abarcar más planetas , colonizar más galaxias de las que se tenían conocimiento... Hasta que ese día llego; ese día en el cual algo oscuro se apoderó de ellos, de sus corazones y a la vez de sus mentes... Algo que llamaban avaricia. Al contraer esta enfermedad, sólo se dedicaron a destruir todo a su paso; aunque personas que no tenían esta enfermedad trataron de detener a los que sí la poseían, todo fue en vano. Cada vez la población fue contagiándose rápidamente alcanzando a la mayoría , sólo unos pocos huyeron a otros planetas ya conquistados.    

    Los contagiados que se quedaron, de forma rápida y como una necrosis nivel gamma, fueron acabando con los recursos de su planeta: Primero fue el cielo el cual fue contaminado al nivel que ningún ser vivo volador sobrevivía al aire ya que el nivel de carbono que existía era muy alto. Las noches eran casi perpetuas. Luego le siguieron los mares, los cuales fueron secados en todos sus rincones. Los cascos polares fueron derretidos para formar más líquidos del cual debían sobrevivir, ningún ser acuático sobrevivió. Las agua que quedaron, solo eran mares de azufre que todo lo que entraba en contacto, moría. Sólo quedaba el elemento Tierra el cual fue el que más sufrió de todos los elementos: Máquinas del  tamaño de un edificio de diez pisos arrasaban con todo a su paso; arboles, animales y suelo, nada sobrevivió. Lo que no calcularon, es que ellos mismos eran terrestres, y empezaron a eliminarse los unos con los otros, hasta que no quedo nada.

    En fin, ellos mismos fueron producto de su propia destrucción, nunca podré entender cómo llegaron a extinguir un planeta tan precioso, pero bueno, de igual manera la vista del universo es magnífica desde acá.

No hay comentarios: