Tercera sinfonía de la muerte (César D. Kaiser)

Un día como cualquier otro, enciendo la televisión e indican en ella “nublado con chubascos aislados en regiones”, como si todo fuera normal,  y trato de entender qué sucede conmigo. En ese momento, me sumerjo en mi cama tratando de entender qué es lo que sucede alrededor; en ese instante, poco a poco una paz avanza hacia mi interior, mi mente comienza a cantar una delicada nota y mi corazón lentamente empieza a tocar unos sonidos que no había sentido nunca antes. Entonces, me percato que son los ecos de mi vida. En cada latido, un sonido diferente, una tonada cálida; mi mente se suaviza con el pasar de los minutos, se expande sin límites. Empiezo a flotar, sin que nadie me lo impida. Al cerrar los ojos, el big-bang que produce mis pensamientos se hace cada vez más intenso y se va acercando a cada segundo a los limites del cielo; logro tocar las nubes por un instante pero como un rayo caigo al suelo, estrellándome con la cruda realidad, me levanto y sigo caminando, pero parece que el recuerdo se sigue acercando como el tigre al acecho, preparándose para saltar sobre su presa para capturarla y devorarla. Sólo existe una delgada pared que separa la locura de la cordura, cada paso que damos es uno más dentro de esa delgada capa que decidirá nuestras vidas de aquí en adelante.
    El cansancio se apodera de mi mente y siento una máquina que se engancha a mi espalda, como para poder controlar todo lo que pueda hacer, sentir o decir , al abrir los ojos contemplo la verdadera realidad, contemplo la verdadera muerte de estar vivo, contemplo la naturaleza del ser humano, estoy en esta cama atado de pies y manos conectado a miles de cables y tubos, que no sé si salen o entran en mi cuerpo. No puedo moverme, sólo el latido de mi corazón sigue ahí, sin que nadie pueda callarlo, sin que nadie pueda detenerlo, lo único que queda por hacer es sólo cerrar los ojos… Otra vez.

Letra Cesar D. Kaiser

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